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Presentación en el Ateneo de Santander de «Ignacio Larramendi. Biografía definitiva»

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El 18 de marzo de 2022 se ha presentado en el Ateneo de Santander el libro Ignacio Larramendi. Biografía definitiva, con la intervención de Pilar de la Hera Jáudenes, abogada y miembro de la Junta Directiva del Ateneo, Mario Crespo López, historiador y autor de la obra, y Margarita Hernando de Larramendi Martínez, filóloga, poeta y patrona de la Fundación Ignacio Larramendi. La presentación pudo seguirse presencialmente y a través del canal de YouTube del Ateneo.

Durante la intervención estuvo muy presente en las palabras de los participantes la ausencia de Luis Hernando de Larramendi Martínez, fallecido el mes anterior y a quien dedicaron sus intervenciones como acto de homenaje a su gran labor en la presidencia de la Fundación –especialmente enfocada a las diversas actividades del centenario del nacimiento de su padre, celebrado a lo largo de 2021–, y a su bonhomía en lo personal y en lo profesional.

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Tenemos una gran necesidad de larramendismo

Pilar de la Hera Jáudenes comentó algunos de los aspectos que le habían llamado la atención de Ignacio Hernando de Larramendi durante la lectura del libro, como la lealtad que mantuvo a sus ancestros, en especial a su padre, «como hacen los orientales». También señaló que actualmente «tenemos una gran necesidad de larramendismo, personas que se ven con la obligación moral de revertir a la sociedad lo que han conseguido haciendo empresa. Larramendi pertenece a esa España heterodoxa que raramente triunfa, la España valiosa, la del talento, la de la independencia, la de los principios, pero en su caso sí se dio esa circunstancia anómala, su trayectoria fue acompañada de un enorme éxito empresarial y personal, puesto que es considerado uno de los empresarios españoles más importantes del siglo XX». Además, concluyó en su exposición, como abogado demostró que se puede incorporar el concepto social a la economía y a la empresa.

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El historiador, que no puede ser omnisciente, debe ser honesto y riguroso

Mario Crespo López recordó que hablar de digitalización en lo años noventa del siglo pasado sonaba a ciencia ficción y en el libro se ven unos cuantos proyectos de digitalización auspiciados por Ignacio Larramendi en sus diferentes empresas y fundaciones que «realmente le sitúan en la vanguardia de la cultura y de la defensa del patrimonio en España».

Dividió su intervención en tres grandes apartados. En el primero, quiso recordar por extenso, y emocionadamente, la importancia del impulso y el apoyo que recibió de Luis Hernando de Larramendi Martínez para investigar y escribir la biografía; y en la segunda y tercera partes se refirió a las dificultades que el historiador encuentra para escribir una biografía de este tipo y al contenido del libro, haciendo un resumen de las vicisitudes personales y profesionales de Ignacio Larramendi.

Durante la exposición de la segunda parte, que fue el meollo de su intervención, habló de la paradoja que vive un historiador cuando dispone de una gran cantidad de documentos elaborados por el propio biografiado, como era el caso, ya que Ignacio Larramendi escribió varios ensayos y cientos de artículos y documentos. La lógica dice que esa abundancia debería facilitar el trabajo, pero, señaló Mario Crespo, «eso no hace omnisciente al historiador», lo que descubre pronto, más bien, es que esa abundancia, por más documentos o testimonios que contenga, es precisamente la que demuestra que el retrato completo del biografiado nunca puede llegar a trazarse del todo, esa abundancia le hace ver al historiador más claramente los silencios que van quedando, que siempre quedan en cualquier historia que se investigue y se escriba.

Sin embargo, esa abundancia también supone una gran ventaja para el historiador, ya que le permite justificar documentalmente las fuentes de su estudio y analizar y contextualizar con más rigor al biografiado, siguiendo no solo las peripecias de su vida sino planteando los temas éticos y profesionales que la han marcado. Además en el caso de Larramendi ha podido enriquecer la biografía desde otras perspectivas, a partir de lo que otros han dicho y escrito sobre él. En definitiva, la honestidad le dice al historiador que debe trabajar con los datos por delante y haciéndolos visibles al lector para que él también pueda confrontarlos con lo que el historiador pueda afirmar a partir de ellos. No puede haber un único relato absoluto, lo que debe aflorar de la investigación es un relato honesto anclado en los datos de la propia investigación.

Tras recordar la gran importancia de Ignacio Larramendi como empresario en el sector del seguro, su unión en matrimonio con Lourdes Martínez Gutiérrez, a la que Larramendi consideró una persona primordial para su vida y su familia, y su labor como mecenas cultural que prolonga actualmente la Fundación que lleva su nombre, Mario Crespo definió a Ignacio Hernando de Larramendi como un hombre de acción hasta los últimos instantes de su vida, capaz de planear y llevar a cabo empresas que podrían parecer imposibles antes de comenzarlas y acabarlas, por su «capacidad para ver los problemas, para enfrentarse a ellos y discurrir de manera constructiva e imaginativa las soluciones que nos van a hacer mejores». En ese sentido, acabó su intervención con el siguiente paralelismo: «como un Menéndez Pelayo que se despide lamentando lo que le queda por leer, en pocas personas como en Ignacio Hernando de Larramendi puede resonar esta declaración suya: “debería haber hecho más, pero no he podido”».

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Un acróstico de la ejemplaridad

Margarita Hernando de Larramendi quiso centrarse en la importancia del factor humano y su impacto social. En un mundo confuso, las buenas prácticas y el ejemplo que pueda dar una persona son más relevantes que nunca, por eso explicó: «no voy a hablar de mi padre, lo que es meramente circunstancial, sino de la persona que he tenido la suerte, por esa pequeña circunstancia de que era mi padre, de haber conocido: lo importante es qué persona era … por eso para mí esto, más que la presentación de un libro es la posibilidad de crear un pequeño rayo de esperanza y de luz,  de decir, esto existe, señores, y esto se puede difundir, puede ser una semilla que fructifique. Hay que dar a conocer estos ejemplos».

Para ello, Hernando de Larramendi organizó su intervención en torno a una serie de conceptos en forma de acróstico cuyas primeras letras forman la palabra IGNACIO: Integridad, Generosidad, Naturalidad, Apasionamiento, Coherencia, Innovación y Originalidad, conceptos que resultan ser atributos de una persona ejemplar y, por tanto, se constituyen en guías que dan sentido al camino.

Integridad: este concepto se contrapone al de corrupción y se enhebra con el de confianza. Supone asumir las consecuencias de los propios actos y decisiones, así como el mantenimiento de la palabra dada.

Generosidad, un concepto que implica poner la atención en los otros con vocación de servicio a la sociedad, influir de una manera positiva. Convertir la voluntad «de poder» en la «de poder dar», aportar, construir, de ahí, en parte, el título de otro de los libros que se publicó durante el centenario: Larramendi, el arquitecto del seguro moderno: MAPFRE… y del humanismo en la empresa y en la vida.

Naturalidad, tiene que ver con la falta de afectación, la afabilidad, la amabilidad y la humildad, la de aquel que a medida que cultiva su camino es consciente de sus carencias y está siempre dispuesto a seguir aprendiendo, lo que nos lleva a una persona que es de natural agradecida, que, por lo tanto, agradece el valor ajeno y lo potencia.

Apasionamiento, significa amar la vida, disfrutar de ella, con entusiasmo, con buen humor. En el discurso que Ignacio Larramendi dio cuando recibió la Cruz del Mérito Civil en 1998, expresó su deseo de hacer de MAPFRE «una empresa de hombres libres y sin miedo».

Coherencia, de pensamiento, palabra y obra, lo que implica libertad interior, responsabilidad y valentía para no frenarse ante las críticas o el ridículo que suponga asumir ciertos riesgos. Margarita Hernando de Larramendi apunta aquí que su padre, cuando tomó las riendas de MAPFRE y ante la situación de quiebra que debía superar, por coherencia con esa situación se bajó el sueldo y viajaba en clase turista. Además prohibió que entraran a trabajar familiares directos de los directivos. Se esmeró en aplicar en MAPFRE los principios cristianos, lo que le llevó a proponer a directivos, empleados y delegados que efectuasen aportaciones voluntarias. Llevó aún más allá la coherencia de sus principios cristianos, vinculando la responsabilidad social de las naciones con la solidaridad internacional, y no perdía ocasión para reivindicar, a pesar del escándalo de muchos, sus tres postulados del compromiso social de las naciones: cancelación de la deuda externa de los países pobres, incremento de la ayuda de los países ricos a los países pobres, el consabido 0,7% del PIB, hasta el 2 o 3 por ciento para, idealmente, acabar llegando al 5% y, finalmente, el permanente ejercicio de la caridad con respecto a la emigración. Un pensamiento social que responde a una visión vinculada a la doctrina social de la Iglesia. Su argumentación era del todo evangélica: «es exactamente lo que Jesús enseñó hace dos mil años».

Innovación, tiene que ver con el optimismo de la persona, su audacia a la hora de asumir riesgos y su aceptación de la incertidumbre. Desde esos supuestos, Ignacio Larramendi siempre se interesó por las nuevas tecnologías y el uso que pudiera darles para el beneficio social y empresarial. Fue pionero en la digitalización del patrimonio intelectual español, portugués, hispanoamericano y brasileño. Para llevar a cabo el trabajo tuvo que crear en 1996 una empresa tecnológica, DIGIBÍS, que dirige su hija Tachi Hernando de Larramendi, de donde salió entonces la publicación en un solo cederrón de la inmensa obra completa de Marcelino Menéndez Pelayo a texto libre, una iniciativa que con el tiempo se ha integrado en la Biblioteca Virtual de Polígrafos, que es un fruto de algunas de las iniciativas culturales, entreveradas con las tecnológicas, de Ignacio Larramendi para conservar y difundir lo más ampliamente posible el patrimonio intelectual español.

Originalidad, es un concepto que Margarita Hernando de Larramendi liga con aquellas personas que tienen un mundo propio y que son capaces de crear manteniendo su independencia, personas heterodoxas. Por razones de tiempo la presentación tuvo que acabar aquí, pero entre sus notas, a las que hemos tenido acceso y nos ha permitido citar, vemos que le habría gustado añadir alguna otra cosa, como que su padre nunca quiso someterse a servidumbres políticas que no estuvieran conformes con sus convicciones (por ejemplo, colaborar con el régimen de Franco), ni permitir intromisiones de poderes políticos o religiosos que dañaran la independencia de su actuación empresarial, sobre todo en MAPFRE. También le habría gustado recordar su ideario, expresado en el «decálogo de Ignacio Larramendi para el éxito» que publicó La Razón en 2001, tres mese antes de su fallecimiento, en una entrevista titulada «No he querido dejar hijos de rico», que veinte años después no solo no ha perdido vigencia, sino que debería ser de riguroso cumplimiento, en especial por todos aquellos que tienen responsabilidades empresariales, sociales y, como no, políticas (ver el decálogo).

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Información en prensa

La presentación de la biografía de Ignacio Larramendi marca las convocatorias del Ateneo. Diario Montañés. 14-03-2022.

La vida de Ignacio Larramendi. Diario Montañés. 18-03-2022.


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