Abogado, empresario, mecenas cultural, ensayista y escritor, Ignacio Hernando de Larramendi y Montiano, más conocido profesionalmente como Ignacio Larramendi, fue un reconocido hombre de negocios cuya labor entre 1955 y 1990, año de su jubilación, transformó MAPFRE, una pequeña mutualidad de seguros en quiebra cuando él se hizo cargo de ella, en una de las mayores empresas españolas con gran presencia internacional.

Firme impulsor de la cultura en general y de la española en particular creó instituciones y empresas y llevó a cabo, a partir de ellas, ambiciosos proyectos; supo siempre rodearse de personas muy adecuadas para cada uno de ellos.

En Los cien empresarios españoles del siglo XX se lee: “En sus actuaciones y escritos Ignacio Hernando de Larramendi siempre ha hecho hincapié en el sentido de la responsabilidad social de las empresas. Éste es uno de los aspectos más destacados de su pensamiento empresarial que expresa del siguiente modo: “La empresa no está obligada sólo a la prestación eficiente de su propio servicio, sino sujeta a obligaciones institucionales derivadas de su influencia en la vida social y de su participación en el patrimonio nacional”. Una de sus mayores aportaciones en este sentido han sido las fundaciones vinculadas al grupo empresarial que ha dirigido: Fundación MAPFRE (1975), Fundación Cultural MAPFRE Vida (1988), Fundación MAPFRE América (1988), Fundación MAPFRE Estudios (1989) y Fundación MAPFRE Medicina (1989)”.

También creó, en 1986, esta Fundación que ahora lleva su nombre. Dirigió su interés en la Fundación Ignacio Larramendi hacia la conservación y difusión del patrimonio cultural e intelectual español, hispanoamericano, portugués y brasileño, sin olvidar sus raices y sus influencias. De nuevo combinó su interés por la cultura con su interés por las últimas novedades tecnológicas, pensando siempre en crear sinergias que beneficiaran la consecución de sus objetivos, por lo que en un momento en el que todavía estaban muy poco desarrolladas las nuevas tecnologías en España creó la empresa DIGIBÍS para controlar los procesos de digitalización y de edición, así como la actualización a los protocolos internacionales que aseguraran la difusión real de los trabajos que se desarrollaran, generalmente junto con otras instituciones.

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